SPV, compra directa o fondo en la inversión pre-IPO
Ideas clave
- La propiedad directa evita capas de comisiones, pero exige la aprobación de la empresa y capacidad jurídica para operar.
- Un SPV agrupa a los inversores en una entidad que mantiene acciones de una sola empresa, por lo general con comisiones y carried interest.
- Un fondo diversifica entre varias empresas, pero añade sus propias comisiones de gestión.
- Cada capa puede cambiar la información y los derechos que acaba recibiendo el inversor final.
Se emplean habitualmente tres estructuras para mantener acciones pre-IPO. La elección afecta al coste, al control, a los derechos de información y a la facilidad con la que el inversor puede salir.
| Compra directa | SPV | Fondo | |
|---|---|---|---|
| Qué posee el inversor | Acciones registradas a su nombre | Participación en una entidad que posee las acciones | Participaciones en un vehículo de cartera |
| Diversificación | Ninguna, una empresa por operación | Ninguna, una empresa por SPV | Varias empresas |
| Capas de comisiones habituales | Comisión de asesoramiento o de originación, si la hay | Comisión de gestión y carried interest en el SPV | Comisión de gestión y carried interest en el fondo |
| Aprobación de la empresa | Necesaria para la transmisión | Necesaria, y a menudo también para el propio SPV | La tramita el gestor |
| Derechos de información | Como accionista, según los pactos aplicables | Normalmente indirectos, a través del promotor del SPV | Normalmente a través de los informes del gestor |
| Riesgo principal | Transmisión bloqueada o retrasada | Acumulación de comisiones y dependencia del promotor | Selección del gestor y lastre de las comisiones |
Cómo elegir
- Tamaño de la inversión: los SPV permiten que importes menores accedan a acciones caras, mientras que la compra directa favorece a los grandes inversores.
- Coste: conviene comparar las comisiones totales a lo largo del periodo de tenencia previsto, no solo la comisión de entrada.
- Control: comprobar quién vota las acciones y quién decide cuándo vender.
- Transparencia: preguntar qué informes y documentos recibirá realmente el inversor final.
- Salida: comprobar qué ocurre con el vehículo si la empresa sale a bolsa y cómo se trasladan los lock-ups.
Ninguna de estas estructuras elimina los riesgos de fondo: la iliquidez, la opacidad de la valoración y la posible pérdida de la totalidad del capital.
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